Los animales contra una heroína del hogar en “You’re Next”

Dos años de espera tras su presentación en el festival de Toronto han sido necesarios para que “Tú eres el siguiente” encuentre su hueco en las salas de todo el mundo, pero la espera ha merecido la pena. Su director, Adam Wingard, que ya había hecho algunos trabajos en el mundo del terror, más concretamente con un found-footage incluido en “V/H/S” (del que habrá una secuela), nos ofrece una caza del gato y el ratón, donde el espectador se sentirá víctima de unos seres enmascarados que no lo dejarán escapar tan fácilmente.

Sharni Vinson en "You're Next"

Sharni Vinson en “You’re Next”

“You’re the next” incorpora algunas novedades en el género de terror y asesinatos múltiples que le dan un punto de originalidad y diferencia: entre los seleccionados se encuentra un auténtico superviviente, una persona con el entrenamiento, la formación y la sagacidad para salir adelante en una situación tan cotidiana (según nos intenta convencer producto tras producto el cine estadounidense) como la de una matanza perpetrada aparentemente por psicópatas con máscaras de cordero. Y ese superviviente es una mujer, algo poco común en el género. La pericia y buen hacer de la actriz a cargo de semejante papel consigue dar verosimilitud a un personaje que no para de sorprendernos a lo largo del metraje. Su revelación como máquina de defensa personal y ajena, sin apenas uso de la fuerza, es un giro en una historia que hasta ese momento se adivinaba como otra enésima película más de miedo y asesinatos en cadena.  La actriz demuestra tener incontables registros interpretativos que llegan a su cima en el momento del diálogo con su amante reaparecido en combate de manera inexplicable. El laconismo y credibilidad de la protagonista llevan la película a un momento imprevisible en el que el espectador transita por sutiles derroteros entre el drama y la comedia, ya atisbada en otros momentos de la película. Nuestra protagonista de hecho provoca algún otro giro en la trama al situar a los asesinos en un plano de debilidad y fragilidad, como víctimas de una inesperada defensa femenina. Ese momento de dudas y ausencia de máscaras de cordero hace de nuevo este producto cultural salvable en su género.

Otro aspecto reseñable es la casi absoluta ausencia de armas de fuego. Algo (de nuevo a juzgar por lo que conocemos de la cultura y sociedad americanas) poco creíble y sólo achacable a las peculiares filias de los psicópatas de turno; sin embargo, es muy destacable que la desestructurada familia víctima del ataque no tenga ni una pistola que echarse a la boca o las manos y la protagonista tenga que lidiar con sus buenas labores de bricolaje, cocina y electricidad para defenderse. Insistimos: no importa lo poco creíble de este hecho a juzgar por las películas y noticias de EEUU. La elección artística por la ausencia de armas de fuego hace a esta película de nuevo diferente en su género.

Dentro de un género comercial, que a nadie engaña en su propuesta, esta película saca un poco los pies del tiesto y aporta alguna novedad. Merece la pena ver a esta Wonderwoman del hogar.

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