Estrenos del 11 de octubre

Muy buenos y variados los estrenos del 11 de octubre. Entre ellos la interesante israelí “Footnote (Pie de Página)”, Antonio de la Torre haciendo de “Caníbal”, “El mayordomo” con Forest Whitaker que optará seguro al Oscar, la nueva de Sofía Coppola “The Bling Ring” y “Prisioneros” la última del canadiense director de “Incendies” Denis Villeneuve.

Estrenos del 11 de octubre de 2013

Estrenos del 11 de octubre de 2013

Anuncios

Misterios filológicos escritos a “Pie de página”

La película israelí “Pie de página”, ganadora en Cannes del premio al mejor guión, llega desgraciadamente con dos años de retraso a nuestras pantallas. Por lo tanto, todo lo que escribimos a continuación tiene una validez escasa en el contexto internacional del cine. Esta situación parece no cambiar e irse agravadando cada vez más, lo que ha hecho de nuestra cartelera un pálido reflejo de la de otros países. Dicho esto, pasamos a comentar la película.

Schlomo Bar-aba realizando estudios filológicos

Shlomo Bar-aba realizando estudios filológicos

La labor de estudio de la lengua, de su pasado histórico y de sus tradiciones literarias y antropológicas, no ha tenido mucho interés para el cine. En ese sentido, la película que aquí analizamos, tiene un valor añadido al acercar al gran público la desconocida labor filológica. Realmente, la crítica de cine tiene sus bases sólidas en la filología, junto con otras tareas presentes en el mundo actual. Llevar a cabo una película atractiva sobre un mundo casi secreto, hermético y poco difundido como es el de la investigación filológica universitaria, con unos protagonistas presas de un comportamiento muchas veces antipático, es un reto que consigue esta propuesta israelí. El padre e hijo que llevan las riendas de esta historia se dedican a la compleja investigación talmúdica, es decir, a los libros, notas y glosas que a lo largo de la historia han analizado la Tora judía, nuestro Antiguo Testamento, con la minuciosidad científica de miles de años de historia, llenando de notas al pie cada versículo de la Biblia, de ahí las múltiples referencias que contiene el título de esta película. La labor estudiosa de los dos protagonistas es completamente distinta: el padre sigue las riendas de un trabajo textual, ecdótico, paleográfico, que se circunscribe al estudio de las pruebas objetivas. El hijo sigue más los trabajos interpretativos del texto. El padre se encuentra inmerso en el ostracismo académico y personal a causa de diversos motivos que se abordan en la película. El hijo tiene un ascenso y reconocimiento en alza. El propio Talmud es, en el fondo, un corpus filológico en el que ambas tendencias filológicas están presentes. El Talmud es el origen de parte de la filología y también, de la crítica por lo tanto. La película, desde una perspectiva contemporánea y distendida, aborda un tema capital para el judaísmo y a su vez para la tradición occidental. Asimismo, también nos presenta las complejas relaciones políticas en el mundo académico, aún más difíciles si además se cruzan los celos entre padres e hijos.

A nivel cinematográfico tampoco defrauda. Destaca en este trabajo el laconismo de un elenco actoral magnífico en el que no solo brillan con luz propia el dúo protagonista, sino también otros secundarios de lujo. Muchas veces, la ausencia de palabras en el metraje se llena con miradas que todo lo explican. Los actores aguantan con soltura unos durísimos y prolongados primeros planos en los que cada mínimo rincón facial aporta un detalle.

El propio lenguaje cinematográfico se mezcla con los recursos de la investigación filológica: tienen gran importancia los montajes de escenas que se sobreponen como diapositivas en un lector de microfilm diseñado para la observación de manuscritos. Estos montajes sirven como síntesis y pie de página para acontecimientos pasados u ocultos en el códice de la historia y que sólo una paciente mirada filológica puede desentrañar.

En ese sentido, la propia trama pega un vuelco final y se ve inmersa de pleno en las pesquisas del estudio de documentos. De repente, el presente se vuelve casi un palimpsesto que puede poseer varias capas ocultas que sólo podrán ser adivinadas por un experto filólogo. Sin ser una película de misterio ni intriga, la resolución final es todo un homenaje a la filología como disciplina valiosa y necesaria.

El guión, tal cual se constató en Cannes, merece una especial mención. Los diálogos se reducen a la palabra justa, sin excesos. El lenguaje de los personajes posee también cientos de referencias tradicionales judías gracias al uso de la parábola, la metáfora expresiva y los episodios oníricos. De hecho, la compleja escena final resume en sí misma todos los logros artísticos de esta obra: el sueño que contamina la realidad, la casi ausencia de palabras, la narración mediante imágenes y el final sorprendentemente abierto.

La película demuestra que cualquier aspecto humano es merecedor de un espacio en el cine. No hay mundos poco cinematográficos, sino cines que no saben o quieren reflejarlos.

Una obra muy destacable esta película: docente, didáctica y filológica.