Total recall o la necesidad de hacer un remake

Colin Farrell se mete en la piel de Douglas Quaid en un viaje en busca de sus recuerdos borrados en la nueva versión de “Desafío Total (Total Recall)” (2012), en este caso de manos del director Len Wiseman, responsable de la saga “Underworld” (2003), que al igual que esta, también contaba en sus filas con su mujer en la vida real, Kate Beckinsale. Una nueva oportunidad de ver la recreación del clásico de K. Dick, que ya fuera realizado por el director Paul Verhoeven en 1990.

Colin Farrell es Douglas Quaid en "Total Recall" (2012)

Colin Farrell es Douglas Quaid en “Total Recall” (2012)

La principal duda que surge ante la realización de un “remake” es si es necesario hacerlo, especialmente cuando si la película predecesora es relativamente reciente, como ocurre en el caso de “Desafío total” (1990) de Paul Verhoeven. Las motivaciones de realizar un remake pueden ser, en primer término, partir nuevamente de la fuente literaria original, intentando buscar nuevos matices que se hubieran perdido en la anterior versión cinematográfico como ocurrió con Lolita de Nabokov en la versión de Adrien Lyne (1997), que aunque fuera inevitable rememorar la versión de Kubrik de 1980, se podían extraer nuevos elementos e interpretaciones que la hacían un producto nuevo de gran interés. Algo similar ocurría con “Drácula” (1992), donde tras múltiples utilizaciones del personaje del vampiro, se había perdido prácticamente la fuente original, que Coppola intentó recuperar. Este no sería el caso, ya que la fuente original corresponde a un relato corto de Philip K. Dick “We can remember it for you wholesale” (algo así como “Podemos recordarlo todo por ti”) del que se extrae la idea original, incluyendo modificaciones básicas y constantes referencias al film de Verhoeven.

En otras ocasiones es una búsqueda del homenaje hacia un artista admirado, como ocurrió con el remake de Gus Van Sant de “Psicosis” (1998). Hecho para atraer a nuevos públicos a la obra clásica, con multitud de planos que imitan directamente la obra original de Hitchcock (1960), pero que resultó totalmente innecesario. Sin duda, en este caso, el homenaje a Verhoeven es constante, especialmente en toda la primera parte del film.

El último motivo y que parece más próximo a este caso es el hecho de que en la época en que se hiciera la primera versión la tecnología no estuviera preparada para soportar la carga de los efectos especiales que requiere una cinta de ciencia ficción, con una visión realmente futurista, bajo el lema de “ahora lo podemos hacer mejor”. Lo hemos visto en las diversas versiones de King Kong (1933, 1976, 2005) con mejor o peor resultado.

Pues bien, “Total recall” nos ofrece nuevos efectos especiales, escenas de acción de ritmo trepidante muy en la línea de superproducciones de Jerry Bruckheimer como “La isla” (2005) de Michael Bay o “Minority Report” (2002) de Steven Spielberg, pero que revisitando la original de 1990 no podemos decir que sean mejores, ya que al verla podemos apreciar un estilo vintage muy entrañable y unas escenas muy medidas y calculada, que es lo que hacía de este producto algo atractivo. Otros elementos se pierden como la inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith o los efectos de maquillaje de Rob Bottin, que son sustituidos por efectos especiales en posproducción. En definitiva, si lo importante es crear un blockbuster palomitero que atraiga a las masas a las salas sin hacer pensar demasiado al espectador, el remake cumple a la perfección, aunque se pierde el significado filosófico originario de K. Dick., que relegado a una trama meramente anecdótico entre escenas de acción.

Si bien salimos ganando con un Colin Farrell mucho más creíble en el papel de Quaid, frente a un poco expresivo Arnold Schwarzenegger, no ocurre así con el componente femenino cuando, si bien no está mal la interpretación de Kate Beckinsale como falsa mujer malvada, es inevitable recordar a Sharon Stone en tan míticas escenas.

Son evidentes las referencias a “Blade Runner” de Ridley Scott, también inspirada en un relato de K. Dick., así que no haremos excesiva alusión a ellas, y vuelve a quedar patente la presencia de las manifestaciones y protestas sociales tipo 15-M que ya se van haciendo muy comunes en estas producciones y reflejo de la sociedad actual. Cada vez se hacen más habituales, espero que si salimos de esta crisis dejen de estar tan presentes en todas las producciones de los últimos años.

Por todo ello, recomendamos el film como buena película de acción y animando a las nuevas generaciones a que le echen un vistazo a la anterior versión, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar en nuestra juventud, y que, a pesar de que su ambientación se vea ligeramente como rodada en un decorado, sigue siendo muy actual y se encuentra cargada de escenas icónicas que echaremos en falta en esta producción como la aparición de ese personajillo salido del vientre, el disfraz de mujer de Schwarzenegger y su peculiar apertura, la mítica frase: “Dos semanas” que repetía Quaid incesantemente por un error en el sistema, o la atmósfera marciana (auténtica de croma). Eso sí, la mujer de tres tetas sigue apareciendo, que ¡esa sí que no podía faltar!

No es que nos guste comparar, pero en algunos casos nos vemos obligados a ello, sin menospreciar una u otra opción, pero haciendo justicia a cada una.

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