Presentación de lo nuevo de Almodóvar: “Los amantes pasajeros”

Estuvimos en la presentación de “Los amantes pasajeros” el pasado jueves 7 de marzo en los cines Ideal de Madrid, a la que acudió su director Pedro Almodóvar y todo su reparto: Javier Cámara, Cecilia Roth, Miguel Ángel Silvestre, Blanca Suárez, Hugo Silva, Carlos Areces, Raúl Arévalo, La Terremoto de Alcorcón, Lola Dueñas, Guillermo Toledo y Laya Martí.

Os dejamos el vídeo a continuación.

Un plan perfecto, un remake de altura de la factoría de los Coen

La película “Un plan perfecto” es un remake de un clásico de los años 60 “Ladrona por amor”, dirigida por Ronald Neame (responsable de otros films como “La aventura del Poseidón”) con un reparto de lujo, ya que venía interpretada por actores de la talla de Shirley MacLaine , Michael  Caine y  Herbert Lomb, al igual que el reparto de la nueva versión.

Colin Firth y Cameron Díaz en "Un plan perfecto" (Gambit)

Colin Firth y Cameron Díaz en “Un plan perfecto” (Gambit)

A pesar de revisitar una historia ya conocida, el aliciente de esta propuesta viene a cargo de sus guionistas, los hermana Joel  e Ethan Coen, los cuales le dan su toque personal al film, haciendo que no pase desapercibido en la cartelera. El guión genererá un film entretenido, cuya trama se va desarrollando la trama en forma de espiral, cambiando lo que te esperas.

Los actores también invitan a echar un vistazo a la obra: el genial  Colin Firth, oscarizado por su papel en “El discurso del rey” , como un elegante conservador de arte, muy británico él; y el contrapunto de Cameron Díaz, una reina del rodeo americano, nada “artificial” y totalmente impredecible. Alan Rickman, el millonario y terrible jefe, que es víctima del plan en cuestión, que no es tan perfecto como se esperaba,  en venganza de su despótico proceder con sus empleados y que es un ávido coleccionista de obras de arte, al que intentan vender un  falso cuadro de Monet. Tom Cuternay es el falsificador, en un  papel  entrañable y encantador.

A lo largo de todo el metraje se darán una serie de situaciones cómicas que causan gran regocijo, y con un final sorpresa, como cabía de esperar.

La recomiendo porque además de pasar un rato divertido, goza de una interpretación con actores de primera, todo un elenco de grandes profesionales, guionistas, dirección, fotografía y resto de equipo técnico.

Esperanzas para la madurez en “Si de verdad quieres”

El príncipe descubre que Cenicienta es la dueña del zapato, se casan y son felices y comen perdices… esa es la parte de la historia que nos han contado siempre, pero, ¿qué pasa 30 años después? ¿Ese fuego que encendió en sus corazones aquel baile de gala sigue ahí? ¿o hay que buscar nuevas formas de avivar la llama? Esas preguntas son las que trata resolver David Frankel, el director de “El diablo viste de Prada” (2006), en su nuevo film “Si de verdad quieres” (2012) con Meryl Streep y Tommy Lee Jones como protagonistas.

Meryl Streep y Tommy Lee Jones en "Si de verdad quieres"

Meryl Streep y Tommy Lee Jones en “Si de verdad quieres”

Un matrimonio que duerme en dormitorios separados (eso no lo había visto nunca, ¿será una costumbre americana?) ha superado todas las etapas, tras la maternidad y la independencia de los hijos, y ha llegado a un momento de estancamiento total. La mujer se empieza a cansar de la monotonía habitual cuando empieza a notar la ausencia de sexo, apreciación y cariño por parte de su marido.

Se vende como una comedia, pero la verdad es que son más frecuentes los tintes dramáticos que los momentos en que de verdad el público suelta una carcajada. Especialmente algún joven pueda sentirse cohibido en alguna escena, y eso que ninguno de los miembros del reparto muestra su desnudez.

Nuevamente repite con el director la mujer de las mil caras, Meryl Streep, que tras sumar recientemente otro Óscar a su colección por “La dama de hierro” (2011), se transforma en un ama de casa en su madurez, en un papel menos sofisticada que el de directora de revista de moda, pero en el que encaja como si hubiera sido diseñado para ella. Resulta absolutamente creíble, y nos hace. Y Meryl Streep comparte papel con Tommy Lee Jones, un actor que ya se ha acostumbrado a realizar papeles de hombre maduro, le tuvieron que rejuvenecer en “Men in Black 3” (2011) en forma de Josh Brolin para que su personaje pudiera entrar en escenas de acción, pero se le sigue dando bien hacer papeles de viejo cascarrabias. Completa el trío, el actor cómico Steve Carrell, que se encuentra mucho más comedido en el film, y se limita al entrañable psiquiatra que arregla parejas en estado de extinción, sin quedar muy claro si lo hace porque le gusta, o porque lo que le gusta más bien es el dinero.

El film trata un tema que es un tabú en la sociedad, lo cual nos parece admirable, especialmente para una generación que ha sufrido una represión sexual fuerte. Quizá no me guste el hecho de que se dé tanta importancia al sexo en estado puro, el psicoanalista parece obsesionado con el hecho de que tengan que realizar el coito o al menos prácticas equivalentes, cuando me parece perfectamente lícito que tras tanto tiempo juntos el sexo haya sido sustituido por otra serie de cosas que forman parte de la madurez de la pareja y que son igualmente positivos. Pero, por otro lado, bien es cierto que es una necesidad que el público sea consciente de que el sexo es sano y que es independiente de la belleza o la edad de la persona que lo practique. Eso sí, me parece un poco exagerado que la terapia consista en mandarles a practicar felaciones en lugares públicos… ¡espero no encontrármelos nunca en el cine!

Un tema interesante y podríamos decir que necesario, pero un desarrollo excesivamente lento y sosegado, con abuso en la banda sonora de temas ligeramente obvios y metidos con calzador, que distraen la atención del espectador y le dan un clímax de película comercial, alejándolo de lo que podría ser una historia dramática como la que comentábamos tiempo atrás en “Tres veces 20 años” (2012) de Julie Gavras, una película de temática similar y que invitamos al lector a revisitar.

Recomendable para las parejas que se encuentren en una situación similar, que se convenzan de que hay un camino que seguir, y para las que teman llegar a esa situación, que vean que no se acaba el mundo. Como dice Elisabeth Sue en el film: “Que levante la mano el que no haya tenido sexo últimamente”.

Woody Allen vuelve “A Roma con amor”

Este fin de semana llega a la cartelera española la nueva película del afamado director estadounidense Woody Allen. En este caso, es una cinta coral, donde varias historias se entrecruzan, cargadas del humor inteligente al que nos tiene acostumbrado en sus guiones, tratando de convencer en todo momento al espectador americano que en Europa se vive mejor, a pesar de los continuos tópicos sobre la sociedad italiana que se suceden en cada escena.

Penélope Cruz en "A Roma con amor"

Penélope Cruz en “A Roma con amor”

Primero le tocó el turno a Londres, y desde ahí Allen ha ido desentrañando las ciudades europeas pasando de Barcelona a París, y ahora le toca el turno a la ciudad eterna, Roma.

Con un reparto muy potente, con una variedad de buenos actores de varias generaciones (incluido el propio Woody Allen haciendo como de costumbre de sí mismo), se sirve de unas historias sencillas para reflejar al ciudadano medio italiano (y en sí europeo), rodeado de arte y cultura, y con una mayor apertura de mente y liberación sexual, sirviéndose de ello para hacer crítica del ciudadano medio americano, que se muestra como mero turista que disfruta de los placeres del Viejo Mundo.

Múltiples escenas divertidas, el hombre que canta ópera pero solo en la ducha, lo fácil que es perderse en Roma, el ladrón que acaba convirtiéndose en galán, las confusiones de habitación y los guiños ante lo ilusos que pueden llegar a ser los americanos, que si no son tremendamente originales, al menos sacarán una sonrisa en el espectador.

Al igual que en “Vicky Cristina Barcelona” aparecía la figura del auténtico macho ibérico prototípico en la imagen de Javier Bardem, en esta ocasión se mostrarán el retrato de la perfecta familia italiana, la pareja que emigra del campo a la ciudad, la voluptuosa mujer de curvas exageradas o el galán cinematográfico (venido a menos). Todos ellos, tópicos generalizados de Italia, rodeados de ópera, renacimiento y ruinas romanas, como elementos complementarios. No sé cómo se sentirán los italianos a la hora de ver el film, pero quizá alguno se sienta algo ofendido por la superficialidad del reflejo.

Se podrán ver actores clásicos italianos, como el oscarizado Roberto Benigni, que no acabó de levantar cabeza desde “La vida es bella” o viejas glorias como la siempre elegante Ornella Muti, que contrastarán con los jóvenes americanos Jesse Eisenberg, que sigue madurando poco a poco y se le pronostica un buen futuro o Ellen Page, una actriz que ya mostró su versatilidad en la genial “Hard Candy” y que sigue gustándonos, y viejas glorias americanas como Alec Baldwin, al que encontramos especialmente inexpresivo.

Y al reparto se suma nuestra Penélope Cruz, que debe dejar muy satisfechos a todos los directores, los cuales quieren repetir con ella, como Almodóvar o Allen, que la tienen como musa, o Lars Von Trier que escribe papeles para ella. Debe tener cuidado para no encasillarse, ya que realiza un papel muy similar al interpretado en “Nine” (2009) de Rob Marshall, en ambos casos se defiende con el italiano a la perfección.

Si bien no nos deja tan satisfechos como su anterior “Midnight in Paris”, que sorprendía al espectador con una original historia, en “A Roma con amor” encontramos una comedia algo más convencional, del tipo al que el director y guionista nos tiene acostumbrados, pero que resultará igualmente divertida y que nos hará disfrutar recorriendo las zonas más turísticas de Roma y con frases célebres que utilizaremos en nuestra vida cotidiana.

Stewie Griffin cobra vida en forma del “adorable” oso de peluche Ted

Tras el éxito de la serie de animación “Padre de familia” (Family Guy), su creador Seth MacFarlane da el salto de la pequeña a la gran pantalla, con la divertida y descabellada comedia “Ted” (2012), en la que sustituye al irónico bebé de la serie Stewie por un oso de peluche adicto a la pipa de marihuana y que guarda el mismo humor sarcástico que su análogo televisivo.

Ted rodeado de algunas amigas

Ted rodeado de algunas amigas

Como si de un cuento de hadas navideño se tratara con narrador y todo, nos llega el último taquillazo en EE.UU. El film da comienzo contando la enternecedora infancia de John, ese pobre desgraciado niño sin amigos que desearía tener un amigo de verdad que le acompañe por el resto de su existencia. Para cumplir su deseo cobrará vida el cariñoso oso de peluche Ted, cuya voz cambiará rápidamente de la dulce vez de osito a la voz del propio MacFarlane. Quizá se podría tomar como un cierto homenaje a la relación que se establecía entre Haley Joel Osment y su osito en “Inteligencia Artificial” (2003) de Steven Spielberg, pero sustituyendo la conciencia de Pepito Grillo por, más bien, todo lo contrario.

Años más tarde, John ha crecido y ya no tiene esa vida tan compleja, tiene un trabajo poco agradecido en una empresa de alquiler de coches, y reparte el tiempo entre Ted y su preciosa novia Lori, interpretada por la ucranina Mila Kunis (la fantasía sexual de Natalie Portman en “Cisne negro” (2011)). Pero las insólitas ideas del osito Ted le lleven a que este triángulo amoroso sea insostenible y le surgirá el terrible dilema de elegir entre su novia o su mejor amigo, ya que tres no dejan de ser multitud. En esta parte es inevitable de acordarse de aquella comedia de 2006 “Tú, yo y ahora Duprée”, cuyo argumento era ciertamente similar.

En el fondo la trama no deja de ser una excusa para reflejar una sociedad americana infantilizada, repleta de jovenes varones peterpanes que se niegan a crecer y buscan esconderse tras su osito de peluche, entre los que se incluye el propio MacFarlane. Aun así sorprende la increíble madurez que demuestra John en todo momento en su relación amorosa con Lori, basada en el respeto y el apoyo mutuo, que no acaba de cuadrar con su excesiva inmadurez e irresponsabilidad en el campo laboral y fiestero, que le lleva a cometer todo tipo de locuras.

Además, sorprende el hecho de que todos los personajes femeninos del film sean interpretados por auténticas chicas playboy tremendamente siliconadas, incluida su protagonista femenina y sobre todo sus discretas compañeras de trabajo, dirigido descaradamente a satisfacer al público masculino, que es compensado únicamente con un hipermusculado Mark Wahlberg, que agradará al resto del público. En definitiva, mezcla perfecta para atraer a todo tipo de audiencias.

Guiños constantes a frikeríos de los 80, con los que los espectadores de la quinta de MacFarlane se sentirán identificados, como la parodia de los extras de los dvd’s de “Cheers”, “Top Gun” (1986), “Oficial y cabellero” (1982) o las referencias a aquella película con BSO de Queen y efectos especiales innovadores para la época “Flash Gordon” (1980), incluido el del propio protagonista, Sam Jones, ídolo personal de Mark Wahlberg en el film, de carácter surrealista ya que este introducirá en el mundo de la cocaína a nuestros protagonistas, y que solo es comparable al inolvidable cameo de David Hasselhoff en la película de Bob Esponja (200x). Pero Sam Jones no es el único cameo de famoso que aparece en la película, ya habituales en la obra de MacFarlane, se suman a la plantilla las intervenciones de la cantante Norah Jones, el actor Ryan Reynolds mostrando su lado más gay, el también ídolo ochentero Tom Skerrit o la narración del trekkie Patrick Stewart.

En definitiva una comedia cargada de un humor surrealista, guarro (en ocasiones excesivo), irreverente y absurdo, que hace soltar alguna carcajada por lo insólito y políticamente incorrecto de las situaciones, ¿o es que acaso no puede tener relaciones sexuales un oso de peluche?



Tres veces 20 años o cómo madurar con dignidad

Decía Woody Allen que después de los 60 todos pertenecemos al sexo débil. ¿Es esto una realidad o han cambiado los tiempos con la mejora de la sanidad, la alimentación y el ejercicio? ¿Por qué entonces la llegada a los 60 atormenta tanto a Mary, la protagonista de “Tres veces 20 años” (2011), la nueva película de Julie Gavras que se estrena en nuestro país el próximo fin de semana?

Tres veces 20 años

Tres veces 20 años

La directora Julie Gavras, hija del mítico director Costa-Gavras, se atreve a contar una historia de esperanza, de buen humor, de despreocupación, directamente dirigida a la gente que se encuentra a punto de alcanzar los 60 o ya los ha pasado, a pesar de que a ella aún le queda bastante para llegar a esa edad.

Las preocupaciones propias de ese instante de la vida (el miedo al Alzheimer, hacer vida sana, el ejercicio, el sexo, sentirse deseada) se despiertan de la noche a la mañana, como si se le hubiera pasado la fecha de caducidad a un yogur, en una Isabella Rosselini que hay que reconocer que está estupenda, y ella insiste en transmitirle su pequeña crisis a su marido Adam, interpretado por un también muy bien conservado William Hurt, el cual intenta sentirse rejuvenecer haciendo un nuevo proyectos que no ha tenido oportunidad de realizar anteriormente en su vida profesional como arquitecto, y para el que se siente perfectamente capacitado. Este choque de posturas creará una serie de conflictos en la pareja, que se sucederán a lo largo del film, alternando los momentos de comedia y de drama.

Mientras que él se dedica a comprar ropa cada vez más juvenil, ella se entretiene en comprar teléfonos con teclas grandes y poniendo agarraderas en el baño. Quizá sea lo que menos me guste del personaje, que a veces Mary resulta demasiado insistente en sentirse mayor, cuando de apariencia está realmente fantástica (en cierto modo, interpretándose a sí misma, porque la actriz está viviendo también ese momento vital). Es curioso cómo en la vida las mujeres siguen teniendo muchísimas más trabas con este tema de la edad y el envejecimiento… la de veces que habré oído decir de Madonna que a ver cuándo se jubila! si aún le quedan muchos pasos por dar, y mucho que ofrecer. Porque en la actualidad ya no se puede decir que exista una tercera edad que se acaba cuando se empiezan a notar los primeros achaques en el cuerpo, más bien habría que decir que existe una cuarta edad (en la película interpretada por una simpática Dorren Mantle, la madre de Mary), ya que en la tercera aún hay mucho que ofrecer a la vida.

Un historia muy bien llevada, con un ritmo correcto (a ratos un poco lento quizá), una banda sonora pegadiza y unas soberbias interpretaciones de los protagonistas, cargada de emotividad, que divertirá a todo aquel que tenga curiosidad por ver este instante de la vida, ya sea porque lo siente en sus propias carnes, o como si es en las de sus padres o demás familiares. Eso sí, para el que no tenga esa curiosidad, le servirá de excusa para una buena siesta.

Four Lions: Cuatro leones luchando fieramente por sus principios

Se estrena este fin de semana en España la británica “Four Lions” (2010), una extravagante comedia basada en los miembros de un grupo de torpes yihadistas islámicos afincados en Inglaterra que pretenden atentar en la ciudad de Londres, que ya causó sensación en el pasado festival de Sundance. Si bien su director Christopher Morris no es muy conocido en los circuitos cinematográficos, sí lo es en el mundo de la televisión, gracias a la divertida serie “The IT Crowd”, traducida en España como “Los informáticos”, donde interpretaba al excéntrico director de Industrias Reynholm, cargada de humor irónico y absurdo.

Por ese motivo, gran parte del humor de la película parece tener referencias al mundo de la televisión, como las escenas iniciales que recuerdan a las parodias de la serie “Padre de Familia” acerca de la grabación de los mensajes terroristas que enviaba Bin Laden a los medios de comunicación hace algunos años, tratando de responder con ironía a algunas dudas que nos pueden surgir: ¿Cómo se graba un vídeo en el que el objetivo es atemorizar y amenazar al espectador con rudeza sin que exista una pizca de comicidad? ¿No se sentiría Bin Laden como una estrella de la televisión igual que cualquiera que se pone delante de las cámaras, pero sustituyendo el micrófono por una metralleta?

Kayvan Novak en Four lions (2010), Osama Bin Laden, Parodia de Bin Laden en la serie "Padre de Familia"

Kayvan Novak en Four lions (2010), Osama Bin Laden, Parodia de Bin Laden en la serie "Padre de Familia"

Con la torpe grabación de uno de estos vídeos da comienzo el film, cuyos protagonistas pretenden utilizar para obtener reconocimiento entre los radicales islámicos. Las situaciones cómicas se suceden escena tras escena reflejando la ineptitud de los terroristas, desmitificando el poder obtenido en los éxitos de sus acciones saltándose las políticas de seguridad de occidente (11-S, 11-M, etc.), y recordando al espectador sus múltiples fracasos como los atentados en el Metro de Londres, que fueron evitados más por los fallos de los propios terroristas que por los logros de la policía británica, lo cual queda patente a lo largo de la película, cuando no les queda claro quién es la víctima y quien el verdugo.

Una película polémica y arriesgada, que trata con sarcasmo el terrorismo, uno de los temas que más preocupan a la población, pero que va tornando en dramatismo según avanza el metraje y empiezan a sucederse las explosiones. Si en su día las caricaturas del profeta Mahoma en el periódico danés Jyllands-Posten suscitaron tanta controversia, ¿cómo se podría interpretar esta película en el mundo islámico? Eso no importa a su director, que rompe así con una de los tabús más fuertes con los que nos hemos topado y además en clave de humor. Es difícil hacer reír de una manera inteligente, especialmente cuando se emplea para ello un humor absurdo que resulta atrevido e innovador, pero sin duda Morris lo consigue. Aunque en algunas partes de la película hay que reconocer que resulta impostado y cargante, a la vez que ingenuo.

Estos cuatro leones lucharán en contra de una cultura capitalista en la que se hallan completamente inmersos, son continuas las referencias a los iconos de esta sociedad (McDonald’s, Disney, Macintosh), más cercana a su realidad que la mentalidad que encuentran en los campos de entrenamiento de Pakistán. Lo que hace ver que ni ellos mismos tienen claro contra qué están luchando ni los motivos de su guerra personal contra la sociedad que los ha acogido. Quizá por ello resulte demasiado fácil hacer una crítica de la ideología islámica desde nuestro punto de vista capitalista, a pesar de que se vean cada día más los fallos de nuestro sistema.

La risa se corta cuando empiezan las explosiones, que irán redirigiendo la película hacia su trágico final, en el que desembocarán una serie de escenas cruzadas en el entorno de una maratón popular londinense, con los personajes vestidos con los más estrafalarios disfraces (“has disparado a un oso o a un wookie?”). No olvidemos que en un entorno donde la muerte está presente, no es fácil olvidarnos de ella tan rápidamente.

Un guión muy cuidado de manos de Morris para el que se tuvo en cuenta la opinión de expertos y que fue rechazado en ocasiones por su excesiva controversia, pero que finalmente fue aprobado para realizar la película al considerar que no era ofensivo para los musulmanes ingleses.

El hecho de que esté rodada cámara en mano le da un mayor dinamismo a la trama y el empleo de planos de transición entre escenas, con un característico efecto de zoom en la cámara en sustitución del eficaz travelling, hace recordar las películas de los años 70 o los vídeos musicales de Abba, con una imagen retro que hace transportar al espectador a otra época, a pesar de que la película se desarrolle en la actualidad.

No queda muy claro si existe una crítica real en el trasfondo de la película en la línea de otros cómicos ingleses como ya hiciera Sacha Baron Cohen con sus personajes de “Borat” (2006), “Bruno” (2009) o “El dictador” (2012), o si fue creada simplemente para obtener la carcajada del espectador. Lo que sí se percibe es una necesidad de liberarnos de la opresión que el terrorismo ha tenido en nuestra sociedad, el estado de alarma constante tras el 11-S, el control en los aeropuertos, la manipulación informativa cuyo objetivo no es más que la desinformación, la falta de credibilidad de los políticos, la insatisfacción y todo ello rodeado de un entorno en crisis económica. Quizá sea la magia de esta película.