Héroes disfrazados por doquier en la secuela “Kick Ass 2”

Miles de fans ataviados con los más diversos vestidos de superhéroes se agolpaban ayer en Kinépolis preparados para la fiesta que habían preparado nuestros amigos de Sensacine para la presentación en Madrid de la película “Kick Ass 2”, secuela de las aventuras del superhéroe de dicho nombre y su compañera Hit Girl. No faltó el buen rollo y las risas, dejando claro que el movimiento friki sigue presente y se va expandiendo, marcando tendencia, y demostrando que ya no es un movimiento minoritario, sino una forma de desinhibirse y olvidarse un poquito de los problema.

Chloë Grace Moretz  es nuevamente Hit Girl en "Kick Ass 2"

Chloë Grace Moretz es nuevamente Hit Girl en “Kick Ass 2”

En cuanto al film, sigue la estela que comenzó con su predecesora dando un ritmo con gags a ratos divertidos que, si no fueran porque en ocasiones los chistes escatológicos se hacen innecesarios y rozan el mal gusto y la hacen un pelín infantil, por lo demás hace que pasemos un buen rato. Un intento por recuperar el humor propio de “Bienvenidos a Zombieland”, con un poco de la reivindicación de que cualquiera puede ser un héroe de “V de Vendetta” y mezclado con las luchas de abejas-reina del instituto, que nos recordó enteramente al personaje de Lindsay Lohan en “Chicas Malas”, pero con peores consecuencias.

Sin duda la mejor parte del film se la lleva Chloë Grace Moretz que destaca no solo por su belleza, sino por la dulzura que transmite su personaje, como ya habíamos visto anteriormente en sus papeles en “Sombras tenebrosas” de Tim Burton, o la versión americana de “Déjame entrar”, demostrando que superar la adolescencia puede ser un trance mucho más complejo que luchar contra criminales, incluido el hecho de no poder evitar sentir atracción por todas esas boybands, fruto del marketing, al igual que nosotros meros espectadores no podemos evitar seguir yendo a ver estas superproducciones de Hollywood, que nos meten en la cartelera a golpe de talonario.

Curioso el papel de un irreconocible Jim Carrey, en el papel de héroe patriota y cristiano, que caricaturiza la visión americana del salvador del ejército. Algo peor parado sale John Leguizamo, que olvida sus tiempos de “Moulin Rouge” para ser condenado a ser el mayordomo de un villano un tanto insoportable, y con acento mejicano, por si fuera poco.

Entretenida para quien quiera pasar un buen rato sin darle mucho a la cabeza, este film va cerrando la cartelera veraniega de blockbusters. A ver qué nos depara la cartelera otoñal.

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El futuro visto desde “Elysium”

Si algo destaca en las películas de Neill Blomkamp es la creación de un futuro realista, donde la tecnología y las propuestas de nuestro planeta resultan creíbles, a pesar de que esté desafiando a todas las leyes de la naturaleza, como la existencia de alienígenas o la creación de una ciudad en una especie de satélite, haciendo que se vierta una dosis de política en una historia meramente de ficción.

Jodie Foster es la secretaría Delacourt en "Elysium"

Jodie Foster es la secretaría Delacourt en “Elysium”

Así como “Distrito 9” destacaba por su frescura y originalidad, y una estructura que mezclaba la parte documental con la narrativa, “Elysium” carga las tintas en la parte de acción y bajo un planteamiento muy original y bien llevado, que podría ahondar en una crítica más profunda hacia las desigualdades entre los habitantes del planeta, los privilegios de la clase alta, la superpoblación a la que la Tierra se dirige y la importancia de la sanidad como fuente de poder, al final nos tenemos que someter a un exceso de tiros y una historia de héroes que salvan a los más débiles, que eclipsa la parte científica y social de la que presumía la epopeya de los extraterrestres confinados al campo de concentración.

Son las ventajas y desventajas de contar con un mayor presupuesto, darle al público lo que quiere recibir, pero por otro lado, contar con actores de primera línea, como el lujo de contar con Jodie Foster, que hace creíble ese personaje de defensora a ultranza de los privilegios de la estación espacial, no tachándola de la típica malvada, sino transmitiendo una cierta empatía con las decisiones que toma. Cambia en cambio el rol del Sharlto Copley, que pasa de ser víctima a verdugo, en un intento de Blomkamp por no encasillarlo, ya que, si en “Distrito 9” era el adorable y excéntrico Mikus van der Merwe, aquí es el malvado Kruger, que resulta casi irreconocible tras esa poblada barba.

Visualmente muy bien conseguida, con una estética elegante para Elysium, y destructiva para Los Angeles, y una serie de elementos superfreaks, que harán las delicias de los fans del manga y los superrobots. Un canto a la sanidad de todos y para todos, en una actitud positiva para toda la humanidad en un futuro que se presenta incierto.

Vuelve la Muestra SyFy de cine fantástico y de terror a Madrid

Vuelve a Madrid cargada de sorpresa y de grandes títulos independientes y del mundo del terror. En este caso la fecha escogida es del 7 al 10 de marzo en los cines Callao. Entre los títulos ya anunciados destacan: “Antiviral” de Brandon Cronenberg, “Cabin in the woods” de Drew Goddard o “Oz: Mundo de Fantasía” de Sam Raimi. Esperamos un año más contar con la presencia de la diva de los frikis Leticia Dolera y desde aquí haremos un seguimiento del desarrollo de la muestra. ¡No se lo pierdan!

10ª Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid

10ª Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid

“El Hobbit: Un viaje inesperado”, fantasía épica en 48fps

Vuelve la saga del Señor de los Anillos de Peter Jackson, en este caso para contar la novela que precede a la primera trilogía titulada “El Hobbit”, basada en las peripecias del hobbit Bilbo Bolsón, en búsqueda del tesoro de los enanos custodiado por el dragón Smaug, que se enlaza de manera muy importante a la saga, en la escena anecdótica en un principio pero fundamental, en que Bilbo arrebata el anillo de poder a Gollum, sin duda el instante más interesante del film.

El Hobbit: Un viaje inesperado

El Hobbit: Un viaje inesperado

fffNos llama especialmente la atención de este film, el hecho de que sea la primera película en 3D estereoscópico, emitida en salas a 48 frames por segundo (el formato HFR lo han llamado), es decir que aumenta la resolución temporal de vídeo, y podemos contemplar más fotogramas por segundo, y la imagen es más fluida, y los movimientos rápidos se pueden percibir sin ningún tipo de parpadeo. Si se dice que el ojo humano no percibiría saltos entre imágenes a unos 55 fotogramas por segundo, se puede considerar que en el caso de los 48fps, estamos bastante próximos a la perfección.

El debate surge por dos vertientes. En primer lugar, la percepción del 3D es mucho mejor, ya que en películas de similar duración, la fatiga visual tras dos o tres horas es mucho mayor, es decir, el ojo se cansa menos al mejorar la calidad temporal de la imagen, especialmente al contemplar continuas escenas de acción. Por otro lado, ocurre que el efecto hace que la imagen sea distinta a la que estamos acostumbrados en cine, y que se aproxime más a lo que estamos acostumbrados a ver por televisión, que posee una iluminación distinta y unas condiciones de grabación distinta al formato cine. No seremos tan necios de decir que no nos gusta cómo se ve, porque a lo mejor el problema es simplemente que no estamos acostumbrados. En su día no sería lógico que los espectadores se hubieran anclado en el cine pasado ante la aparición del cine en color o el cine sonoro, simplemente porque no estuvieran acostumbrados, así que tendremos que ser pacientes y tolerantes, y dejar paso a las nuevas tecnologías, simplemente por el hecho de que se nos haga raro, y nos parezca una imagen más próxima a la de una serie de televisión que a la de una película.

Prueben a verla en los distintos formatos y comparen, a ver qué opinión personal les ofrece. Aunque cierto es, que el formato HFR está limitado a una reducida colección de salas de las ciudades más grandes nada más. Aun así, les invitamos a que hagan la prueba.

En cuanto al contenido del film, sin duda Peter Jackson ya conoce la fórmula del éxito, y ha repetido los cánones establecidos en la trilogía anterior. La historia es menos compleja y trascendental, pero es divertida y tiene un ritmo que la hace amena. No faltan los secundarios  de lujo, ya habituales: Cate Blanchett, Ian MacKellen, Elijah Wood o Christopher Lee. Ya comentábamos que la escena más apasionante es el encuentro con Gollum con el arrebato del anillo por parte de Bilbo, sin duda el personaje de mayor complejidad que esconde un oscuro pasado y un drama personal con desdoblamiento de personalidad que le da un carácter de seriedad al film, y por ello nos preguntamos… si esa escena ya está en la primera parte de esta trilogía, ¿qué nos espera por ver en la segunda y tercera parte? ¿No parece que es excesivo exprimir a la gallina de los huevos de oro en una trilogía cuando haciendo debidos cortes se podía haber reducido a un solo largometraje?

“Holy Motors” la fantasía metacinematográfica de Leos Carax

Por fin hemos tenido la oportunidad de ver “Holy Motors”, la triunfadora de este año en el festival de Sitges y una de las que se posicionan como favorita nuestra a mejor película del año. Un proyecto único salido de la mente del director francés Leos Carax, que ya nos sorprendiera con sus anteriores trabajos “Los amantes del Pont Neuf” (1991) o “Tokyo!” (2008).

Kylie Minogue y Denis Lavant en "Holy Motors"

Kylie Minogue y Denis Lavant en “Holy Motors”

Sin duda una película muy completa, que es difícilmente clasificable porque aúna todos los géneros cinematográficos en la figura de un actor que viaja en su limusina por las calles de París realizando trabajos uno detrás de otro, creando una ilusión muy diferente a todo.

Es increíble la versatilidad de su protagonista, Denis Lavant, que es capaz de interpretar papeles que van desde una vieja mendiga, un actor de motion capture, o su más laureado el Sr. Merde, ese monstruo que cual jorobado de Notre-Dame secuestra a la bella Eva Mendes, para llevarla a las profundidas de la tierra donde será pervertida. Hasta hay guiños al género de animación, al musical propiamente dicho, e incluso al del humor absurdo, no falta ninguno- Y con ello, se hará pensar al espectador en la prostitución del oficio del actor y su futuro en un mundo en constante cambio donde ya necesariamente las cámaras pueden estar en cualquier lugar. Igual que el periodismo se ha convertido en un oficio global donde cualquier instante es propicio de recoger la noticia y cualquier ciudadano puede recogerla con la cámara de su móvil, la actuación puede ser requerida en cualquier momento, haciendo que la línea entre la vida profesional y la privada se haga cada vez más difusa y trascienda a otro nivel.

 Comienza el film sin que el espectador tenga claro el significado de lo que está ocurriendo, y que poco a poco irá comprendiendo, con incertidumbre y repleto de dudas. Una sala de cine en la que entra como en un sueño o quizá una pesadilla el propio director Leos Carax, el cual sale de su dormitorio y se enfrenta a la pantalla donde se reproducen imágenes inconexas. Una especie de metáfora que resume simbólicamente lo que va a ocurrir en las dos horas restantes, ofreciendo al espectador esa experiencia que vive el cine dentro del cine.

Del drama a la comedia, a la aventura, a la escena de acción o al terror, una detrás de otra se suceden con maestría las diferentes escenas saltando de un género a otro. Espectaculares los cameos de actrices como Eva Mendes o Kylie Minogue (a la que ya hacía un guiño con una canción en mitad de la película), que invaden la escena con su belleza,  la primera en una escena de heroína raptada por el monstruo, que culmina en escena erótica, y la segunda haciendo lo que es lo suyo, que es cantar, en una dulce escena donde reta al protagonista en su propio trabajo.

Locura tras locura, que llega a su punto álgido en las escenas finales, que se preguntan donde esta la línea entre la vida privada y la profesional, y dónde se separa la realidad de la ficción, convenciendo al espectador de que lo que han visto es una compleja odisea sin fin, que podría continuar hasta donde llegue la imaginación. Un viaje singular, que comprendemos que conquistara al público del festival de Sitges de este año.

Total recall o la necesidad de hacer un remake

Colin Farrell se mete en la piel de Douglas Quaid en un viaje en busca de sus recuerdos borrados en la nueva versión de “Desafío Total (Total Recall)” (2012), en este caso de manos del director Len Wiseman, responsable de la saga “Underworld” (2003), que al igual que esta, también contaba en sus filas con su mujer en la vida real, Kate Beckinsale. Una nueva oportunidad de ver la recreación del clásico de K. Dick, que ya fuera realizado por el director Paul Verhoeven en 1990.

Colin Farrell es Douglas Quaid en "Total Recall" (2012)

Colin Farrell es Douglas Quaid en “Total Recall” (2012)

La principal duda que surge ante la realización de un “remake” es si es necesario hacerlo, especialmente cuando si la película predecesora es relativamente reciente, como ocurre en el caso de “Desafío total” (1990) de Paul Verhoeven. Las motivaciones de realizar un remake pueden ser, en primer término, partir nuevamente de la fuente literaria original, intentando buscar nuevos matices que se hubieran perdido en la anterior versión cinematográfico como ocurrió con Lolita de Nabokov en la versión de Adrien Lyne (1997), que aunque fuera inevitable rememorar la versión de Kubrik de 1980, se podían extraer nuevos elementos e interpretaciones que la hacían un producto nuevo de gran interés. Algo similar ocurría con “Drácula” (1992), donde tras múltiples utilizaciones del personaje del vampiro, se había perdido prácticamente la fuente original, que Coppola intentó recuperar. Este no sería el caso, ya que la fuente original corresponde a un relato corto de Philip K. Dick “We can remember it for you wholesale” (algo así como “Podemos recordarlo todo por ti”) del que se extrae la idea original, incluyendo modificaciones básicas y constantes referencias al film de Verhoeven.

En otras ocasiones es una búsqueda del homenaje hacia un artista admirado, como ocurrió con el remake de Gus Van Sant de “Psicosis” (1998). Hecho para atraer a nuevos públicos a la obra clásica, con multitud de planos que imitan directamente la obra original de Hitchcock (1960), pero que resultó totalmente innecesario. Sin duda, en este caso, el homenaje a Verhoeven es constante, especialmente en toda la primera parte del film.

El último motivo y que parece más próximo a este caso es el hecho de que en la época en que se hiciera la primera versión la tecnología no estuviera preparada para soportar la carga de los efectos especiales que requiere una cinta de ciencia ficción, con una visión realmente futurista, bajo el lema de “ahora lo podemos hacer mejor”. Lo hemos visto en las diversas versiones de King Kong (1933, 1976, 2005) con mejor o peor resultado.

Pues bien, “Total recall” nos ofrece nuevos efectos especiales, escenas de acción de ritmo trepidante muy en la línea de superproducciones de Jerry Bruckheimer como “La isla” (2005) de Michael Bay o “Minority Report” (2002) de Steven Spielberg, pero que revisitando la original de 1990 no podemos decir que sean mejores, ya que al verla podemos apreciar un estilo vintage muy entrañable y unas escenas muy medidas y calculada, que es lo que hacía de este producto algo atractivo. Otros elementos se pierden como la inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith o los efectos de maquillaje de Rob Bottin, que son sustituidos por efectos especiales en posproducción. En definitiva, si lo importante es crear un blockbuster palomitero que atraiga a las masas a las salas sin hacer pensar demasiado al espectador, el remake cumple a la perfección, aunque se pierde el significado filosófico originario de K. Dick., que relegado a una trama meramente anecdótico entre escenas de acción.

Si bien salimos ganando con un Colin Farrell mucho más creíble en el papel de Quaid, frente a un poco expresivo Arnold Schwarzenegger, no ocurre así con el componente femenino cuando, si bien no está mal la interpretación de Kate Beckinsale como falsa mujer malvada, es inevitable recordar a Sharon Stone en tan míticas escenas.

Son evidentes las referencias a “Blade Runner” de Ridley Scott, también inspirada en un relato de K. Dick., así que no haremos excesiva alusión a ellas, y vuelve a quedar patente la presencia de las manifestaciones y protestas sociales tipo 15-M que ya se van haciendo muy comunes en estas producciones y reflejo de la sociedad actual. Cada vez se hacen más habituales, espero que si salimos de esta crisis dejen de estar tan presentes en todas las producciones de los últimos años.

Por todo ello, recomendamos el film como buena película de acción y animando a las nuevas generaciones a que le echen un vistazo a la anterior versión, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar en nuestra juventud, y que, a pesar de que su ambientación se vea ligeramente como rodada en un decorado, sigue siendo muy actual y se encuentra cargada de escenas icónicas que echaremos en falta en esta producción como la aparición de ese personajillo salido del vientre, el disfraz de mujer de Schwarzenegger y su peculiar apertura, la mítica frase: “Dos semanas” que repetía Quaid incesantemente por un error en el sistema, o la atmósfera marciana (auténtica de croma). Eso sí, la mujer de tres tetas sigue apareciendo, que ¡esa sí que no podía faltar!

No es que nos guste comparar, pero en algunos casos nos vemos obligados a ello, sin menospreciar una u otra opción, pero haciendo justicia a cada una.

El nuevo comienzo de la saga Spiderman

Por fin llega a nuestras pantallas y en formato 3D la película que tantos interrogantes ha generado a sus seguidores… ¿Por qué Sony, de repente, cancela el rodaje de Spiderman 4 y anuncia el inicio de una nueva saga  con The Amazing Spiderman?  ¿Qué giro se pretende dar con el planteamiento del guión, la psicología de los personajes y los efectos visuales para revivir la aparición de este icono del comic? Las respuestas las tenemos delante de nosotros, en cada escena de la película, producto de las manos de grandes profesionales del cine.

The Amazing Spiderman (2012)

The Amazing Spiderman (2012)

Marc Webb, su director, ha tenido clara desde el primer momento la visión que quería transmitir, y eso es algo palpable en la película. El empleo del 3D es un gran acierto ya que introduce al espectador en las escenas de acción, pero además lo acerca a los personajes en los momentos más íntimos y emotivos.

El cambio en el enfoque psicológico de los personajes se basa en la búsqueda del realismo, de la credibilidad. Peter Parker es un icono en el que se han identificado miles de adolescentes desde 1962. En él se hacen latentes todo tipo de dudas, inseguridades, imperfecciones y miedos. Su evolución se inicia con la búsqueda de respuestas: la pérdida de sus padres cuando él era un niño le deja una importante secuela emocional; la aceptación de sus debilidades le impide defender su principal ideal, que es la justicia y su falta de confianza le hace incapaz de expresar sus sentimientos.

El actor que encarna a este adolescente que busca la superación de sus limitaciones hasta culminar en la figura de Spiderman es Andrew Garfield, que ya nos había demostrado su magnífica interpretación en “La red Social”.

Emma Stone ya había sido elogiada por su belleza y gran talento en películas como “Criadas y Señoras” o “Rumores y Mentiras”. En Spiderman, la relación entre Gwen y Peter es el alma del filme. Las relaciones y sentimientos de los personajes son la clave de la película, tanto o más que los efectos especiales o la extraordinaria fotografía.

La angustia del Dr. Connors por la amputación de su brazo derecho le conduce a buscar la regeneración del mismo mediante la genética, transformándose en un temible lagarto, un peculiar villano cargado de emotividad. Nadie mejor que Rhys Ifans (inolvidable su aparición en el film Nothing Hill) para interpretar a este personaje “humano, real e imperfecto” según lo define el propio actor. Ifans preparó su papel aprendiendo cómo vive una persona con un solo brazo, atándose el brazo a la espalda y realizando tareas domésticas.

El objetivo del director, Marc Webb ha sido la búsqueda del realismo. En unas declaraciones, afirmaba “yo quería que la diversión, el espectáculo, la acción, la rabia y el humor fueran más realistas, como si salieras a la calle y te imaginaras que todo esto está ocurriendo”. Y este ha sido el reto de la película. Andrew Garfield estuvo preparándose durante seis meses con la ayuda de un entrenador personal mediante trampolines, artes marciales, monopatines…para que todos sus movimientos como Spiderman parecieran reales. La regeneración del brazo del Doctor Curt Connors, se basó en el alojote, una salamandra que es capaz de regenerar sus extremidades e incluso parte de su cerebro y columna…

Los escenarios son impresionantes. Nueva York es una ciudad fantástica para el desarrollo de esta película, porque transmite un sentimiento de majestuosidad que te envuelve y te cautiva (la noche neoyorquina, con el brillo de las luces, los altísimos edificios, las avenidas, los puentes…) y, por otra parte, el contrapunto de tristeza y soledad de la vida en esa gran ciudad, reflejada con escenarios de callejones oscuros, llenos de graffitis, hierros oxidados…

La mayor parte de las secuencias exteriores se rodaron en los sets de las calles neoyorquinas de Universal Estudios, de modo que se pudieran controlar las escenas de explosiones pero hubo que contar con escenas reales de la ciudad, para lo que dieciocho decoradores trabajaron durante semanas preparando hasta el último detalle de escaparates, restaurantes, kioscos…

Muchas de las escenas del balanceo de Spiderman por las calles sujeto de sus hilos se realizaron colgando al actor desde una grúa de 9 metros de altura, que le permitía avanzar a la vez que esquivaba el tráfico… Visualmente Andy Armstrong ha conseguido la  autenticidad de movimientos que buscaba.

Es apasionante la escena rodada sobre el puente de Williamsburg, de gran realismo e intensidad y con no pocas complicaciones técnicas. El fantástico resultado visual se complementa con una importante carga emotiva, no olvidemos que es el momento en que Peter es consciente del valor de Spiderman y de la satisfacción personal de ayudar a los demás.

El lanzamiento de coches a manos del temible lagarto se simuló con un lanzador y un gato hidráulico de nitrógeno de alta presión con el que se lanzaron seis coches.

La diseñadora de vestuario, Kim Barrett, ha sido la encargada de la creación del traje y los lanza-telarañas, de acuerdo a las nuevas directrices de la película. Sin perder la iconografía de Spiderman, el nuevo traje es mucho más tecnológico, el material empleado tiene poco que ver con la tela que se había empleado anteriormente para este personaje. Nuestro Peter diseña el traje a través de su ordenador, partiendo de la geometría de la tela de araña. Los realizadores se basaron en los trajes de los nadadores olímpicos, que han sido el resultado de años de investigación en diseño y el empleo de materiales muy ligeros, adaptables al cuerpo y elásticos. ¡Perfectos para Spiderman!

Sony Pictures Imageworks vuelve a encargarse de los efectos visuales. La perfecta convivencia de animación por ordenador y escenas especiales ha sido la clave del espléndido resultado.

John Schwartzman, director de fotografía nominado al oscar, y Rob Engle, supervisor de efectos visuales en 3D de Sony Pictures, se han encargado del tratamiento de la fotografía en 3D de la película, que ha sido rodada con cámara RED EPIC y montada en el equipo de 3ality Digital. Es la primera película que cuenta con esta tecnología y gracias a ella, hemos convivido con los personajes, nos hemos colgado con Spiderman entre los edificios de Nueva York y hemos descendido a las alcantarillas perseguidos por un aterrador Lagarto gigante, con un realismo asombroso.

Consejos para disfrutar de la película este verano: 1. Vivir la historia como si fuera la primera vez que vemos a Spiderman en el cine. 2. Disfrutar de la narración de la historia, emocionarnos con los personajes principales, enamorarnos con el beso de Gwen y Peter en el ático de un edificio de Nueva York. 3. Sentir el vértigo de vernos colgados dentro de un coche a punto de despeñarse desde el puente de Williamsburg. 4. Pensar que los héroes de cómics existen, que están cerca para protegernos y evadirnos del día a día. 5. Recrearnos con escenas reminiscentes del cine, como las inspiradas en las alcantarillas del Tercer Hombre o el mítico final de Blade Runner en el ático de un edificio. 6. Pero, sobre todo, sobre todo, no nos olvidemos de que somos niños desde el momento en que nos ponemos las gafas 3D.

Vuelven los hombres de negro

Diez años hemos tenido que esperar para que Barry Sonnenfeld se vuelva a poner al frente en la dirección de los Men in Black, esa saga basada en una organización secreta que se dedica a controlar el tráfico de alienígenas en el planeta Tierra.

Men in Black 3 (2012)

Men in Black 3 (2012)

Divertida como sus dos anteriores partes, Men In Black 3 (2012), vuelve a presentar, envueltas en un entorno aparentemente infantil, diferentes teorías de la física que nos hacen pensar sobre la propia existencia del hombre, desde la existencia de vida en otros planetas, la alteración de espacio-tiempo o la novedad teoría del multiverso, que narra la existencia de numerosos universos que se suceden en paralelo, agotando todas las infinitas probabilidades de sucesos posibles en cada uno de ellos.

Otra de las novedades es la inclusión en el mundo de la tercera dimensión, exprimido al máximo a través de este film, con escenas de caída libre a cientos de metros de altura, que harán que algún que otro espectador se agarre a la butaca.

Se repiten guiños a artistas conocidos, ya un clásico en la saga. En este caso le tocará el turno a Lady Gaga (en una escena casi imperceptible) y al artista Andy Warhol, que no es un alienígena de la época sino un auténtico Men In Black, que consigue que todo el mundo admire cualquier cosa que haga, por esperpéntico que parezca (igual que le ocurrió al genio auténtico). Muy interesante la recreación de la Fábrica de la calle 47 de Nueva York, que alcanzó gran fama en los años 60, y donde Warhol se rodeaba de los principales artistas de la época.

Mención especial a la actuación de Josh Brolin, que logra calcar a la perfección cada uno de los gestos de Tommy Lee Jones, en su interpretación del agente K.

Blancanieves y la leyenda del cazador

Una nueva versión del clásico cuento de Blancanieves llega a nuestras pantallas de manos del debutante director Rupert Sanders. Una visión mucho más fría y oscura que la comedia para fans de la novia de América “Mirror, Mirror” (2011) protagonizada por la taquillera Julia Roberts, que si bien nos conquistaba a los espectadores, no nos queda claro si su espejito era un poco mentirosillo al decirle que era la más guapa del reino.

Charlize Theron en "Blancanieves y la leyenda del cazador"

Charlize Theron en “Blancanieves y la leyenda del cazador”

Lo que queda claro en este film es que Charlize Theron sí es la reina más guapa del reino, con un vestuario impecable, y unos efectos especiales que la convierten en una renovada Cleopatra, que destaca sobremanera sobre una Blancanieves interpretada por la crepusculera Kirsten Stewart que si bien hace unos años nos conmovía en películas como “La habitación del pánico”, actualmente le va a costar quitarse su imagen de chica enamorada de un vampiro, y no nos acaba de encajar con la belleza virginal y pura que tenemos como imagen de Blancanieves.

Una película entretenida, con una visión moderna y renovada del cuento, que sin perder la esencia básica de la historia introduce batallas y guerras que le dan un dinamismo, que añadido a la cuidada imagen, lo convierten en una propuesta interesante para el género. Nuevamente se trata el tema de la juventud y la estética, que obsesiona a todo tipo de mujeres (y cada vez más hombres), dispuestas a cualquier cosa por recuperar su joven, tema recurrente en la actualidad que trató recientemente Tim Burton en su “Sombras Tenebrosas” (2012), siendo en ese caso la atormentada por la edad la guapísima Eva Green.