Un cerdo, un gallo y un ratón son los “Amigos para siempre”

Llega a las pantallas españolas una coproducción europea para los más peques, el film “Amigos para siempre”, inspirado en la colección de libros de preescolar del alemán Helme Heine, quien a su vez guionista.

Los tres "Amigos para siempre" emulando a E.T. en su bibicleta

Los tres “Amigos para siempre” emulando a E.T. en su bibicleta

En España ha contado con el esfuerzo de los cines Verdi (entre otros) por acercar a los chiquitillos de la casa al séptimo arte, para que aprendan a vivir y a sentir las emociones que transmiten los personajes que prácticamente de la pantalla, que en este caso serán un cerdo, un gallo y un ratón, que deberán rescatar a la oveja Nube de que sea devorada por un malvado lobo, que se la quiere comer en un festín celebrado con motivo de su último cumpleaños.

Un humor sencillo y entrañable que divertirá a niños de edades por debajo de los doce años, en una historia que huye de todo tipo de violencia y maldad, en la línea de los cuentos tradicionales, y que transmite los valores de la amistad, la aventura, la valentía personal y el riesgo.

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Don Gato vuelve en pantalla grande

De entre los cubos de basura de un callejón neoyorquino reaparece la pandilla de gatos más pícaros del mundo de la animación de todos los tiempos.  Un despertar nostálgico de los que pasamos innumerables tardes de nuestra infancia atentos a las aventuras de estos gatos y un sorprendente encuentro de estos personajes  entrañables con las nuevas generaciones de peques.

Don Gato y su pandilla

Don Gato y su pandilla

 Cincuenta años nos separan de las primeras emisiones televisivas de Top Cat en Norteamérica. A España, esta serie llegaría años más tarde y Don Gato compartiría protagonismo con otros inolvidables personajes de la productora Hanna-Barbera, como el Oso Yogui, los Picapiedra o Scooby-Doo.

Los dibujos originales, de colores planos y apagados, trazos sencillos y escasa movilidad, han sido llevados a la pantalla grande de la mano de Alberto Mar y su espléndido equipo potenciando el colorido, los fondos en 3D, el movimiento y los volúmenes, siempre conservando intactos a los personajes con un enorme respeto a la imagen original.

El encuentro del ayer y el hoy de esta película están tratados con una simbología muy cuidada. La llamada de los gatos golpeando el metal de las tapas de cubos de basura se complementa con el uso de modernos teléfonos móviles. Don gato sigue viajando sobre el guardabarros de un coche de los años sesenta y Benito ofrece botas viejas a sus compañeros de pandilla como manjar suculento, reminiscencia del mítico Charlot de los años 30, con el que estos gatos comparten muchos valores.

La trama ha sido contextualizada en un tiempo indeterminado, en el que se ha jugado con las etapas en que han vivido los personajes. Los valores de la pandilla de gatos siguen presentes y mucho más vivos en los tiempos que corren, incidiendo en la supervivencia de las clases marginadas dentro de las grandes ciudades, que potencian su ingenio y transgreden las normas para mantenerse activas, sin olvidar su fondo humano. La amistad, la justicia o la igualdad siguen siendo los baluartes que dan sentido a la picaresca. Las diferencias sociales están representadas en el enfrentamiento entre de bandas de perros y de gatos que, a pesar de mostrar distintos comportamientos para su supervivencia, acaban descubriendo que sus objetivos son los mismos y que no existen tantas diferencias entre unos y otros.

 El ingenioso Don Gato propone un plan a su incondicional pandilla de gatos callejeros (Don Benito, Cucho, Demóstenes, Espanto y Panza), para conseguir rubíes del maharajá de Pocajú durante un concierto. El plan, como es habitual, fracasa, bajo la mirada vigilante del agente Matute. Un nuevo villano aparece en escena, Lucas Buenrostro quien, por medio de tácticas corruptas asciende a jefe de policía de Nueva York e impone el terror entre los ciudadanos, tomándose la justicia de su mano y encerrando a inocentes, entre ellos Don gato, con la ayuda de una tecnología muy avanzada. Don Gato es encarcelado en una prisión de Perros, consigue hacerse el amo hasta ser finalmente liberado por sus amigos, con ayuda del gangster Gran Gus, movidos más por la amistad y la justicia que por su astucia. El personaje femenino, encarnado por Trixie, representa los valores de belleza, inteligencia y saber estar de una mujer actual, muy lejos de la caracterización de la gatita seductora de los años sesenta.

 La admiración profesional que me une a actores del calibre de José Corbacho o David Fernández (Chikiliquatre) me impide ser mordaz en mi radical oposición a captar espectadores para el cine de animación utilizando como reclamo publicitario las voces de actores que “están de moda”. Magníficos dobladores hubieran hecho revivir la magia de los diálogos de estos personajes, aunque sus nombres no sean tan difundidos ni sus rostros aparezcan en galas de cine, festivales de eurovisión o shows televisivos. Y, en realidad, qué difícil me resulta pensar en un Don Gato y un Señor Benito sin ese dulzón acento mejicano que resuena en mi recuerdo…

Jóvenes prodigiosos y con superpoderes

La tarde del sábado se presenta fuerte con una superproducción de animación europeas, “The prodigies” (2011) en 3D, muy bien hecha y que podría ir dirigida a un público mayoritariamente juvenil, si no fuera porque empiezan a rodar cabezas y las escenas de extrema violencia se suceden una tras otra dentro de un universo tecnológicamente avanzado.

The Prodigies

The Prodigies

Los trastornos que pueden provocar en un chico joven los maltratos familiares otorgan a los elegidos una serie de poderes como el control mental o la inteligencia que les permitirá sobrevivir en un complejo mundo. Pero todo poder tiene una responsabilidad y al final se nos va a todos de las manos, y la ira puede hasta con el más fuerte.

Escenas de acción de gran velocidad, que dan realismo a una animación que no se preocupa por los detalles en los personajes. Influido por el cine moderno de David Fincher o Tarantino, su director el francés Antoine Charreyron va dando forma a la película, rodeándola de una estética cómic. El guión empieza con mucha fuerza, resulta muy atractivo, pero según avanza el film se va diluyendo en una excusa para introducir escenas de acción.

Da gusto ver que hay animación más allá de Pixar o del Manga, y que se vea que en Europa también hay medios para construir historias en este formato, y que existe en este género una pequeña parte orientada al público adulto.