Un futuro perfecto en “La purga” pero que no consigue convencer

Hace poco leía que las mejores películas de terror se estrenan en verano, que es cuando el público está más receptivo a un tipo de cine basado en el puro entretenimiento. Comentábamos hace unos días lo conseguida que estaba la propuesta de Wang de casa encantada en el “Expediente Warren”, sin embargo hemos tenido la oportunidad de ver “La purga” de James DeMonaco, una historia sobre un futuro perfecto en un EE.UU. donde ha sido posible erradicar la violencia por completo, sólo con una pequeña pega, un día al año la violencia puede aflorar de manera que se desate esa agresividad que tiene contenida la población y sea utilizada para terminar con las personas más débiles de la sociedad (inmigrantes, sintecho, pobres…), ya que ese día todo vale, incluido el asesinato.

"La purga" de James DeMonaco

“La purga” de James DeMonaco

La idea es potente y muy en consonancia con algunas de las preguntas que se hace la sociedad actual, pero a la hora de desarrollar los acontecimientos se queda en una mera teoría, que pone el foco sobre una familia de clase alta, que a pesar de los sistemas de seguridad que poseen en la casa no se ven capaces de defenderse ante una serie de jóvenes maníacos que quieren ejercer su derecho a “La purga”. Ethan Hawke deja los mundillos indie-románticos de “Antes del anochecer” para proteger a su familia armado hasta los dientes.

Se pueden observar varias cosas presenciando el film, en primer lugar que el cine europeo de terror va un paso por delante del americano, obsesionado con explicar milimétricamente todo lo ocurrido sin dejar que el espectador tenga que elaborar su propia opinión, ya que vemos una fuerte influencia de “Funny Games”, la película de Haneke, pero si bien ésta nos dejaba la duda de por qué ocurría todo, en “La purga” parece que nos tienen que explicar por qué sucede cada acontecimiento y justificarlo a rajatabla. En el fondo, ambas se basan en el miedo a la pérdida de la seguridad y al hecho de que alguien pueda intentar hacernos daño en los momentos en que somos más vulnerables, como es el entorno familiar.

Por otro lado, vemos que los americanos siguen tirando balones fuera hacia los motivos del exceso de violencia en su entorno, ante casos de masacres tipo Columbine, evitando decir que el problema es que tienen las armas al alcance de cualquiera, y no que sea el hombre el que tenga una tendencia homicida por naturaleza. Y en lugar de condenar el uso de las armas, el film acaba convenciéndonos de que es imprescindible tener una colección de armas muy surtida por si algún día tratan de atacar nuestra intimidad y se pone en peligro nuestra seguridad. El protagonista en un instante del film abre un armario y exhibe una serie de rifles, escopetas y pistolas, y en la siguiente escena su mujer porta una pistola en cada mano, como si fuera Lara Croft, y tuviera dominado su manejo como si fuera tan fácil empuñar un arma.

Finalmente el film se convertirá en Wisteria Lane, y el argumento tornará al de “Mujeres desesperadas”, en el caso de que en la serie les hubieran permitido asesinar sin tapujos… creo que hubieran tenido que renovar a todas las protagonistas en la segunda temporada.

En definitiva, un argumento interesante, que plantea preguntas en el espectador, pero en vez de ahondar en sus dudas y mostrarnos el entorno callejero del día de “La purga”, nos traslada a un entorno descafeinado, donde el mayor terror es por parte de adolescentes rebeldes. Le falta un cierto toque filosófico en el cual, si logra llegar una segunda parte (que no nos extrañaría), se nos permita reflexionar más.

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Matrimonios contra presencias diabólicas en “Expediente Warren”

Llega el veranito y las salas se llenan de películas refrescantes que hagan del cine una alternativa en vacaciones. Sobre todo abundan los blockbusters, las de animación para los peques y algunas de terror. En este último grupo se cuela el estreno de la última de James Wan, que tras hacerse un importante hueco en el cine de género, con “Expediente Warren” recupera su estatus, haciendo las delicias de los amantes del terror.

Después de una floja “Insidious”, que luchaba por dar explicación a un complejo mundo sobrenatural repleto de fantasmas y demonios y de la relación que se establecía entre vivos y muertos, aprovechando el espacio sonoro para hacer saltar de la butaca al espectador, con sonoros sustos, “Expediente Warren” recupera la esencia de las películas de casas embrujadas, que aprovechan las experiencias de un matrimonio de parapsicólogos que existió en realidad (algo así como los Mulder y Scully de la videncia de espíritus) para tejer una trama que coge elementos del cine de terror de todas las épocas, desde el Hitchcock de “Los pájaros” y “Chucky, el muñeco diábolico”, hasta la niña de “El Exorcista”, pasando por referentes más cercanos a nosotros como “Los otros” de Amenábar o “El orfanato” de Bayona.

La muñeca Anabelle en "Expediente Warren: The Conjuring"

La muñeca Anabelle en “Expediente Warren: The Conjuring”

Un terror bastante aceptable, teniendo en cuenta nuestra reciente escepticismo con el cine de terror americano, que parece que espera a que el cine europeo mueva ficha, para añadir alguna novedad. Ya que consideramos que se insiste demasiado en que toda la historia cuadre a la perfección, en lugar de dejar cabos sueltos que el espectador pueda interpretar como quiera, como le ocurrió a Wan con Insidious… prefiero el malestar que deja “Funny Games” en el cuerpo, dejando al espectador que piense lo que quiera sobre el porqué de toda la trama.

Aparte de estar basada en hechos reales (como corroboran las fotografías de los títulos finales), donde reside la mayor novedad del film, Wan no nos presentará nada nuevo, pero creará un clímax y un ritmo que utiliza la historia, no solo el espacio sonoro, para generar el miedo en el espectador. Historias como la de la diabólica muñeca “Annabelle”, en cuyo seno sus dueñas deciden acoger a un espíritu del más allá, con horrorosas consecuencias, hacen que la historia se haga amena, y que cuando lleguemos a casa miremos detrás de las puertas, no vaya a ser que se nos haya colado un nuevo “amiguito”.

No nos extrañaría que en breve aparecieran nuevos casos para el matrimonio y nos encontremos con una nueva saga de terror. La fórmula está ya preparada, sólo falta añadir los ingredientes.