Melancholia de Lars Von Trier

De todas las películas apocalípticas que he visto últimamente (y ya son unas cuantas), creo que ésta es la más inusual, por el hecho de que  la gente no intenta huir de hordas de zombis, o trata  de sobrevivir a una pandemia a nivel mundial… sino porque muestra la psicología interna de las personas en el instante en que ven llegar el fin y deben asumirlo, ya sea por medio del autoengaño o con madurez y sin miedo. Los locos se vuelven cuerdos y los cuerdos locos.

Con un prólogo que recuerda a su anterior trabajo “Anticristo” (2009), aunque ligeramente menos impactante, Lars Von Trier vuelve a emplear cámaras de 1000fps para mostrarnos al detalle, con gran colorido, y de manera premonitoria lo que irá sucediendo posteriormente en el film. Se entralazan a su vez imágenes iconográficas del mundo de la pintura, como “Los cazadores en la nieve” de Pieter Brueghel el Viejo o la “Ofelia” de Millais.

"Ofelia" de Millais (1852) y Kirsten Dunst en "Melanchollia" (2011)

"Ofelia" de Millais (1852) y Kirsten Dunst en "Melancholia" (2011)

Lo que comienza como una tranquila boda, con una novia aparentemente desorientada y ausente del evento, que huye de lo performativo de la ceremonia que su hermana y cuñado le intentan imponer, alejándola de sus verdaderas preocupaciones; terminará en un drama en un entorno de ciencia ficción y terror.

A gusto de Von Trier, la película se desarrolla de manera literaria y se estructura en dos partes y un prólogo. La primera parte, centrada en la boda, con Justine (Kirsten Dunst) como protagonista, que comparte nombre con aquel personaje del marqués de Sade que simbolizaba la virtud que se deja llevar por el vicio. Sin embargo la segunda parte es más dramática, y el punto de vista pasa a ser el de la hermana de Justine, Claire, interpretada por una espléndida Charlotte Gainsbourg, la cual tiene una vida más tradicional: su marido, su hijo, montar a caballo, etc.

A mí el argumento no deja de recordarme a aquel capítulo en que Bart Simpson descubría un cometa en el cielo que se aproximaba amenazante hacia la Tierra haciendo que sus habitantes busquen soluciones al conflicto, me recuerdan incluso los globos que aparecen en la película, similares a aquel que servía de mofa al director Skinner. No me extrañaría que la serie de animación fuera un referente como otro cualquiera, pero llevado a un nivel psicológico de gran potencia. La diferencia es que aquí no parece que se busquen soluciones o alternativas, o al menos no es el objetivo de Trier, que no muestra apenas la repercusión en los medios de comunicación o el caos de la población ante la inminente destrucción del planeta.

"El cometa de Bart" y el planeta Melanchollia

"El cometa de Bart" y el planeta Melanchollia

La metáfora de la explosión podría simbolizar la llegada de la muerte por enfermedad, mezclada con el pesimismo de una sociedad malvada en fase de autodestrucción: crisis económica, desigualdad social, calentamiento global, catástrofes naturales, plantea al espectador la idea de cómo enfrentarse a ese final, de una manera performativa, internándose en el rezo, religión u otros ritos, o sencillamente de manera tranquila, asumiéndolo lo inevitable. Yo prefiero una respuesta más optimista, dejar una oportunidad a una lucha por la salvación, aunque ello condujera al autoengaño que sufre Claire provocado por el miedo, que en ocasiones es lo que nos mueve a actuar en determinadas situaciones.

Sin duda este director puede generar odios en su forma de presentar su punto de vista de las cosas, pero aunque no se esté a favor de su contenido o estilo, no se puede negar que no deja indiferente a nadie. Sólo pongo una pega final, y no con fin de desmerecer la crítica pero he de decir que está muy bien ser el creador del movimiento Dogma, y que una de sus características sea emplear la cámara en mano, pero… de verdad es necesario atormentar al espectador con tanto movimiento de cámara? Marea un poco, vayan preparados.